Guía: Goce compartido, autocuidado y cuidado mutuo
Compartir caricias y abrazos, besos y miradas es mucho más que el goce que nos procura: es una necesidad humana. Necesitamos contacto, presencia, ser junto a otro cuerpo, piel con piel, mirarnos a los ojos, vernos, respirarnos, regalarnos noches de asilo.
Vivir el deseo compartido, el cariño y la cercanía, amarse —cada quien a su manera— forma parte de lo que somos. Amarnos es seguramente la mayor expresión de nuestra humanidad. No solo nos da calidad de vida: es lo que da sentido a nuestras vidas.
Cuidarnos y cuidar implica ser conscientes y hacernos responsables de cómo podemos y cómo queremos hacerlo.
Esta guía describe los riesgos de transmisión asociados a distintos tipos de contacto corporal en encuentros eróticos. Incluye tanto las infecciones de transmisión genital (ITG) como otras infecciones y agentes que pueden transmitirse en contextos de proximidad o contacto íntimo.
Las interacciones corporales íntimas forman parte de la vida de gran parte de la población y, en la gran mayoría de los casos, se viven de forma saludable. Y no es casualidad: la probabilidad de transmisión de infecciones en la mayoría de prácticas es baja, las más comunes son tratables y las herramientas de prevención disponibles hoy son eficaces.
Hablar de riesgos puede generar inquietud. Esta guía pretende exactamente lo contrario: ofrecer información clara y basada en evidencia para que cada persona pueda, con tranquilidad y consciencia, tomar decisiones informadas y adoptar las medidas de prevención que considere adecuadas.
Para cuidarnos.
Para cuidar.

